|
Muchos amigos he tenido sencillos, y verdaderos, que entendieron, y
guardan escrupulosamente las leyes de la amistad; pero uno entre estos
muchos ha sido, el que señalándose en amarme, ha procurado dejarlos
tan atrás, como estos dejaron a los que sólo tenían conmigo una
vulgar correspondencia. Era éste uno de aquéllos, que jamás se
apartó de mi lado; porque habiéndose aplicado a unos mismos
estudios, y tenido unos mismos maestros, era siempre una nuestra
inclinación, y cuidado en las ciencias a que nos aplicábamos, y no
diferente el deseo de ambos, porque procedía de unos mismos
principios. Ni duró esto sólo aquel tiempo que frecuentábamos las
escuelas; continuó también, cuando habiéndolas dejado, fue
necesario deliberar sobre el estado más conveniente de vida que
debíamos abrazar; aun en este lance fueron muy conformes nuestros
sentimientos.
|
|