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Por tanto, acusa el Señor con mayor fuerza a los israelitas,
mostrándoles con esto haberse hecho dignos de mayor castigo, por haber
pecado después de los honores que habían conseguido de Él, diciendo
unas veces:
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"A vosotros solos he reconocido entre todas las
naciones de la tierra; por tanto, castigaré sobre vosotros vuestras
impiedades".
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Y otras:
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"He tomado de vuestros hijos los
profetas, y de vuestros jóvenes los consagrados".
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Y antes de los
profetas, queriendo manifestar que reciben mayor pena los pecados
cometidos por los sacerdotes, que los que lo son por personas
particulares; ordena que el sacrificio que se haya de ofrecer
por los sacerdotes fuese igual al que se ofrecía por todo el pueblo.
Ahora, semejante ordenación, es de uno que quiere manifestar que
necesitan de mayor remedio las heridas de los sacerdotes, y que este
debe ser tan grande, cuanto es el que conviene, o debe aplicarse a las
heridas de todo un pueblo. Ahora bien, es cierto que no tendrían
mayor necesidad, sino fuesen mucho más graves. Se agravan, pues,
más, no por su naturaleza, sino por la dignidad del mismo sacerdote
que las comete.
Y qué hablo yo de los hombres, que manejan este ministerio:
las hijas de los sacerdotes, a las cuales nada toca el
sacerdocio, por la dignidad del Padre, son castigadas más
acerbamente por unos mismos pecados; y siendo el pecado igual tanto en
éstas, como en las hijas de los particulares, siendo uno y otro
pecado de estupro, con todo es más grave la pena en las primeras.
Ves tú, cuán superabundantemente te muestra Dios, que toma mucho
mayor castigo del sacerdote, que de aquéllos que le están sujetos?
porque castigando con mayor rigor que a las otras a la hija por causa
del padre, es constante que no pedirá la misma pena que a los otros,
sino mucho mayor, al que es causa de que se le aumente el castigo. Y
con mucha razón, porque el daño no se ciñe y extiende a él solo,
sino que trasciende a las almas de los más débiles, y que tienen
puesta en él la mira. Ezequiel, queriendo enseñarnos esto
mismo, pone una distinción entre el juicio de los carneros y el de las
ovejas.
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