|
JHS
1. Quisiera yo que, como me han mandado y dado larga licencia
para que escriba el modo de oración y las mercedes que el Señor me ha
hecho, me la dieran para que muy por menudo y con claridad dijera mis
grandes pecados y ruin vida. Diérame gran consuelo. Mas no han
querido, antes atádome mucho en este caso. Y por esto pido, por
amor del Señor, tenga delante de los ojos quien este discurso de mi
vida leyere, que ha sido tan ruin que no he hallado santo de los que se
tornaron a Dios con quien me consolar. Porque considero que,
después que el Señor los llamaba, no le tornaban a ofender. Yo no
sólo tornaba a ser peor, sino que parece traía estudio a
resistir las mercedes que Su Majestad me hacía, como quien se veía
obligada a servir más y entendía de sí no podía pagar lo menos de lo
que debía.
2. Sea bendito por siempre, que tanto me esperó, a quien con todo
mi corazón suplico me dé gracia para que con toda claridad y verdad yo
haga esta relación que mis confesores me mandan (y aun el
Señor sé yo lo quiere muchos días ha, sino que yo no me he
atrevido) y que sea para gloria y alabanza suya y para que de
aquí adelante, conociéndome ellos mejor, ayuden a mi flaqueza para
que pueda servir algo de lo que debo al Señor, a quien siempre alaben
todas las cosas, amén.
|
|