|
1. Pues digo que va muy mucho en comenzar con gran determinación,
por tantas causas que sería alargarme mucho si las dijese. Solas dos
o tres os quiero, hermanas, decir:
La una es que no es razón que a quien tanto nos ha dado y continuo
da, que una cosa que nos queremos determinar a darle, que es este
cuidadito (no,) cierto, sin interés, sino con tan grandes
ganancias), no se lo dar con toda determinación sino como quien
presta una cosa para tornarla a tomar. Esto no me parece a mí dar,
antes siempre queda con algún disgusto a quien han emprestado una cosa
cuando se la tornan a tomar, en especial si la ha menester y la tenía
ya como por suya, o que si son amigos y a quien la prestó debe muchas
dadas sin ningún interés: con razón le parecerá poquedad y muy poco
amor, que aun una cosita suya no quiere dejar en su poder, siquiera
por señal de amor.
2. ¿Qué esposa hay que recibiendo muchas joyas de valor de su
esposo no le dé siquiera una sortija, no por lo que vale, que ya todo
es suyo, sino por prenda que será suya hasta que muera? Pues ¿qué
menos merece este Señor, para que burlemos de él, dando y tomando
una nonada que le damos? Sino que este poquito de tiempo que nos
determinamos de darle de cuanto gastamos en nosotros mismos y en quien
no nos lo agradecerá, ya que aquel rato le queremos dar, démosle
libre el pensamiento y desocupado de otras cosas, y con toda
determinación de nunca jamás se le tornar a tomar, por trabajos que
por ello nos vengan, ni por contradicciones ni por sequedades; sino
que ya como cosa no mía tenga aquel tiempo y piense me le pueden pedir
por justicia cuando del todo no se le quisiere dar.
3. Llamo "del todo", porque no se entiende que dejarlo algún
día, o algunos, por ocupaciones justas o por cualquier
indisposición, es tomársele ya. La intención esté firme, que no
es nada delicado mi Dios: no mira en menudencias. Así tendrá qué
os agradecer; es dar algo. Lo demás, bueno es a quien no es
franco, sino tan apretado que no tiene corazón para dar; harto es que
preste. En fin, haga algo, que todo lo toma en cuenta este Señor
nuestro; a todo hace como lo queremos. Para tomarnos cuenta no es
nada menudo, sino generoso; por grande que sea el alcance, tiene El
en poco perdonarle. Para pagarnos es tan mirado, que no hayáis miedo
que un alzar de ojos con acordarnos de El deje sin premio.
4. Otra causa es porque el demonio no tiene tanta mano para tentar.
Ha gran miedo a ánimas determinadas, que tiene ya experiencia le
hacen gran daño, y cuanto él ordena para dañarlas, viene en
provecho suyo y de los otros y que sale él con pérdida. Y ya que no
hemos nosotros de estar descuidados ni confiar en esto, porque lo
habemos con gente traidora, y a los apercibidos no osan tanto
acometer, porque es muy cobarde; mas si viese descuido, haría gran
daño. Y si conoce a uno por mudable y que no está firme en el bien y
con gran determinación de perseverar, no le dejará a sol ni a
sombra. Miedos le pondrá e inconvenientes que nunca acabe. Yo lo
sé esto muy bien por experiencia, y así lo he sabido decir, y digo
que no sabe nadie lo mucho que importa.
5. La otra cosa es -y que hace mucho al caso- que pelea con más
ánimo. Ya sabe que, venga lo que viniere, no ha de tornar atrás.
Es como uno que está en una batalla, que sabe, si le vencen, no le
perdonarán la vida, y que ya que no muere en la batalla ha de morir
después; pelea con más determinación y quiere vender bien su vida
-como dicen- y no teme tanto los golpes, porque lleva adelante lo que
le importa la victoria y que le va la vida en vencer.
Es también necesario comenzar con seguridad de que, si no nos dejamos
vencer, saldremos con la empresa; esto sin ninguna duda, que por poca
ganancia que saquen, saldrán muy ricos. No hayáis miedo os deje
morir de sed el Señor que nos llama a que bebamos de esta fuente.
Esto queda ya dicho, y querríalo decir muchas veces, porque acobarda
mucho a personas que aún no conocen del todo la bondad del Señor por
experiencia, aunque le conocen por fe. Mas es gran cosa haber
experimentado con la amistad y regalo que trata a los que van por este
camino, y cómo casi les hace toda la costa.
6. Los que esto no han probado, no me maravillo quieran seguridad de
algún interés. Pues ya sabéis que es ciento por uno, aun en esta
vida, y que dice el Señor: "Pedid y daros han". Si no creéis a
Su Majestad en las partes de su Evangelio que asegura esto, poco
aprovecha, hermanas, que me quiebre yo la cabeza a decirlo. Todavía
digo que a quien tuviere alguna duda, que poco se pierde en probarlo;
que eso tiene bueno este viaje, que se da más de lo que se pide ni
acertaremos a desear. Esto es sin falta, yo lo sé. Y a las de
vosotras que lo sabéis por experiencia, por la bondad de Dios, puedo
presentar por testigos.
|
|