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Este tratado, llamado Castillo interior escribió Teresa de
Jesús, monja de nuestra Señora del Carmen, a sus hermanas e hijas
las monjas Carmelitas Descalzas.
1. Pocas cosas que me ha mandado la obediencia, se me han hecho tan
dificultosas como escribir ahora cosas de oración; lo uno, porque no
me parece me da el Señor espíritu para hacerlo ni deseo; lo otro,
por tener la cabeza tres meses ha con un ruido y flaqueza tan grande,
que aun los negocios forzosos escribo con pena. Mas, entendiendo que
la fuerza de la obediencia suele allanar cosas que parecen imposibles,
la voluntad se determina a hacerlo muy de buena gana, aunque el natural
parece que se aflige mucho; porque no me ha dado el Señor tanta
virtud que el pelear con la enfermedad continua y con ocupaciones de
muchas maneras se pueda hacer sin gran contradicción suya. Hágalo el
que ha hecho otras cosas más dificultosas por hacerme merced, en cuya
misericordia confío.
2. Bien creo he de saber decir poco más que lo que he dicho en otras
cosas que me han mandado escribir, antes temo que han de ser casi todas
las mismas; porque así como los pájaros que enseñan a hablar no
saben más de lo que les muestran u oyen, y esto repiten muchas veces,
soy yo al pie de la letra. Si el Señor quisiere diga algo nuevo,
Su Majestad lo dará o será servido traerme a la memoria lo que otras
veces he dicho, que aun con esto me contentaría, por tenerla tan mala
que me holgaría de atinar a algunas cosas que decían estaban bien
dichas, por si se hubieren perdido. Si tampoco me diere el Señor
esto, con cansarme y acrecentar el mal de cabeza por obediencia,
quedaré con ganancia, aunque de lo que dijere no se saque ningún
provecho.
3. Y así, comienzo a cumplirla hoy, día de la Santísima
Trinidad, año de 1577 en este monasterio de San José del
Carmen en Toledo adonde al presente estoy, sujetándome en todo lo
que dijere al parecer de quien me lo manda escribir, que son personas
de grandes letras. Si alguna cosa dijere que no vaya conforme a lo que
tiene la santa Iglesia Católica Romana, será por ignorancia y no
por malicia. Esto se puede tener por cierto, y que siempre estoy y
estaré sujeta por la bondad de Dios, y lo he estado a ella. Sea por
siempre bendito, amén, y glorificado.
4. Díjome quien me mandó escribir que como estas monjas de estos
monasterios de nuestra Señora del Carmen tienen necesidad de quien
algunas dudas de oración las declare, y que le parecía que mejor se
entienden el lenguaje unas mujeres de otras, y con el amor que me
tienen les haría más al caso lo que yo les dijese, tiene entendido
por esta causa será de alguna importancia, si se acierta a decir
alguna cosa; y por esto iré hablando con ellas en lo que escribiré,
y porque parece desatino pensar que puede hacer al caso a otras
personas. Harta merced me hará nuestro Señor, si alguna de ellas
se aprovechare para alabarle algún poquito más: bien sabe Su
Majestad que yo no pretendo otra cosa; y está muy claro que, cuando
algo se atinare a decir, entenderán no es mío, pues no hay causa
para ello, si no fuere tener tan poco entendimiento como yo habilidad
para cosas semejantes, si el Señor por su misericordia no la da.
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